a los 40

Video expandido
Animación realizada a partir de fotografías
Año de realización: 1995-96 (fotos) / 2000-2003-2012 (video)
Duración: 4’ 52’’
Realización: Gustavo Kortsarz
Fotografías: Viviana Moin, Samuel Kortsarz, Christian Grelier y Gustavo Kortsarz
Banda sonora: collage realizado a partir de "Revolution 9" de John Lennon







Al acercarme a los 40 sentí que el tiempo se aceleraba demasiado; necesitaba hacer algo que me diera la impresión de ir a la par del tiempo; me negaba a la idea de sentarme tranquilamente para verlo pasar; es así que me propuse dejar una huella artística y decidí entonces acompañarlo en su carrera, fotografiándome diariamente durante todo ese año, el de mis 40.
Durante las tomas traté de evitar la expresión de emociones de manera que mi rostro fuese lo más neutro posible; los pequeños cambios cotidianos se manifestaban esencialmente en la ropa, la barba, el pelo, el lugar y la hora en que se tomaban las fotos (los cuales variaban según mis actividades y desplazamientos). (1)

Por aquella época (1995) se estaban realizando en Saint-Denis dos grandes obras relacionadas al campeonato mundial de fútbol: la construcción del Gran Estadio y la cobertura de la autopista A1; las dos obras se encontraban en el trayecto de mi casa al taller, de modo que también las fotografié diariamente.
El resultado son 3 videos producidos según el mismo método de montaje de imágenes fotográficas. Las fotos fueron scaneadas y retrabajadas, ajustando los parámetros lumínicos, de contraste y colorimetría, asimismo fueron redimensionadas y
desplazadas para que todas tuviesen similares proporciones y ubicación dentro del cuadro.

Las fotos correspondientes a las dos obras en construcción muestran una evolución temporal evidente (comienzo, desarrollo y finalización de las mismas, como en una narración), día a día asistimos a una metamorfosis progresiva del paisaje urbano; mientras que en el autorretrato los cambios no son lo suficientemente importantes como para que puedan darnos un orden cronológico de las imágenes (habría podido modificar el orden de las fotos y el film habría sido "el mismo"). Paradójicamente es aquí que la noción del tiempo y de lo que de él hacemos aparece de manera mucho más intensa, precisamente debido a esta ausencia de progresión que lo arranca de su devenir instalándolo en un presente continuo.

Las fotografías para el autorretrato fueron tomadas entre agosto de 1995 y agosto de 1996. El primer montaje recién pudo concluirse en el año 2000. Se trataba de un video monocanal sin sonido. También podía presentarse como video expandido, en videoproyección, en lugares públicos de gran afluencia (una calle céntrica o una estación de trenes); inspirándome en John Cage, la idea era que el ruido ambiente hiciera las veces de banda sonora.

A raíz de la pérdida del máster, en 2003 realicé una nueva edición del mismo y durante la fuerte compresión para su inclusión en un CD algo pasó, un accidente (un feliz accidente); por momentos la imagen se desagregaba; pasado el primer momento de estupor decidí aprovechar este imprevisto volviendo a trabajar algunas secuencias. Conservé en parte la obra del azar y agregué, de manera voluntaria, en donde lo consideraba necesario, otras modificaciones realizadas esta vez con la ayuda de filtros. El resultado es otro video en el cual el autorretrato, súbita e inopinadamente, se altera, llegando a una quasi abstracción recupera en un salto su aspecto normal y vuelve a modificarse. No existe una regularidad en la aparición de dichas alteraciones, las cuales se manifiestan de manera totalmente arrítmica. Al igual que en la primera versión, la idea de progresión sigue ausente. En esta nueva edición irrumpe lo inesperado, aquello que puede cambiar el rumbo de las cosas, deteniéndolo incluso de manera definitiva.

Me encontraba así con dos videos que decidí mostrar paralela, sincrónica y simultáneamente como dos caras de una misma moneda. A la izquierda el video sin modificaciones, a la derecha la versión originada en el accidente del azar. A la izquierda la imagen "exterior", en apariencia calma; a la derecha la imagen "interior", plena de inquietud. Las nuevas imágenes imponían una banda sonora y se instalaba cada vez con más fuerza la necesidad de un "ruido ambiente". Nuevamente, y sin que fuese premeditado, recurrí a "Fluxus", esta vez de la mano de John Lennon y su "Revolution 9", collage sonoro incluído en el álbum blanco de los Beatles; ubiqué sobre tres pistas la misma banda con un ligero deslizamiento temporal, lo cual aumentaba la sensación de circulación y movimiento continuo.



(1) En 1965, en Varsovia, Roman Opalka se encuentra en un café esperando a su esposa, quien tarda en llegar. Esta situación banal, este tiempo muerto, le da la idea de materializar la pintura del tiempo.
Pone el número "1", arriba a la izquierda, en un lienzo de 196 cm x 135 cm. Blanco sobre negro. Es el comienzo de su proyecto artístico. A partir de entonces pinta líneas de números. En 1972, al alcanzar el millón, decide aclarar progresivamente el fondo de cada tela (que denomina "Detalle"), añadiendo 1 % de blanco. Durante la realización de cada "Detalle", enumera en voz alta los números que pinta, enumeración que registra con la ayuda de un grabador.
También, para dejar una clara señal del paso del tiempo, después de cada sesión de trabajo, se toma una fotografía en condiciones invariablemente idénticas: fondo blanco, camisa blanca, fuerte iluminación, y siempre con la misma expresión.